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Encuentra la calma que sobrepasa todo entendimiento

February 1st, 2020

Anoche en casi la última hora de vuelo hacia Miami regresando de dar una conferencia, pasamos por una tormenta tan fuerte, que sacudió el avión dejando a las personas un poco asustadas. Depués de unos largos minutos, nos anunciaron que aterrizaríamos en Ft. Lauderdale (unos 30 minutos de vuelo antes que Miami). Durante el largo aterrizaje veíamos la tormenta y los rayos que iluminaban el cielo, trayendo una mezcla de fascinación por la vista e inquietud por el movimiento del avión.

Los que han viajado conmigo pueden atestiguar que no le tengo miedo o me da ansiedad con el movimiento del avión. Son tantos viajes que realizo cada año, que es una ventaja muy grande viajar con calma. Anoche, sin embargo, se me vino a la mente la reciente pérdida de Kobe Bryant por la caída de su helicóptero. Y por primera vez pensé, ¿Qué pasaría si se accidenta el avión? De inmediato se me vino a la mente mi hijo a quien no vería, a mi familia a quienes no abrazaría. Todo paso en segundos, ya que mi pensamiento me llevó nuevamente a la calma de saber que nuestra vida tiene un tiempo y un propósito. Y quien dirige la mía, tiene todo planeado y bajo control. Les explico.

Me siento satisfecha por los años que he vivido. No son perfectos pero están llenos de imperfecciones que me siguen enseñando. He tenido situaciones difíciles que me han hecho fuerte, personas difíciles que han sido instrumento para mi crecimiento, pérdidas materiales y de relaciones cuyo dolor me han transformado (a mi parecer para bien). También he recibido mucha gracia y bondades. Muchísimas. Y disfruto mucho de las cosas que puedo ahora cosechar. Tengo una familia buena y un hijo fabuloso, quien un día hace no muchos años, me dijo que si a mí me pasa algo es porque Dios piensa que está preparado para estar sin mí. Muy profundo mi hijo con su enseñanza. Muy madura su interpretación de la vida. Lo quiero muchísimo.

Estoy contenta donde estoy plantada y estoy feliz de tener la presencia de Dios en mi vida. Intento fielmente, recordar siempre a Jesus y su legado, quien nos enseñó cómo vivir. Debido a todo esto realmente no tengo miedo a no estar acá y no tengo duda que acá no termina nuestra historia. Como creyente, sé que en el cielo seguiremos disfrutando las maravillas que Dios nos tiene preparadas. Tengo convicción inequívoca de esto y mantengo la calma que sobrepasa todo entendimiento. Anoche en mi vuelo, mi pensamiento cambió al pensar que, ya sea aquí o junto a Dios, mi vida continúa. Que si me voy no es para siempre. Que si no estoy mi hijo me lleva con él. Que realmente no tengo temor de lo que venga. Una convicción inexplicable.

Si no vives una vida espiritual, me gustaría que busques hacerlo. Respeto mucho a los que tienen creencias diferentes a las mias. Pero quisiera para mi prójimo esa calma, esa paz que no se puede entender ni se puede explicar. La vida está llena de experiencias positivas y negativas, pero si miramos bien, hay muchas cosas buenas alrededor. Hay muchas oportunidades en las que Dios se manifiesta y nos ocurren cosas sin explicación alguna, que sólo pueden ser interpretadas por intervención divina. Es muy difícil viajar por esta vida de una manera concreta, ya que es difícil tener esperanza sin fe.

Pero la vida no es solo pensar espiritualmente y requiere nuestras acciones para mantener la calma. Aquí algunas sugerencias:

  1. Empieza tu día con una rutina diaria. Agradece. Medita. Reza. Haz lo que tengas que hacer para empezar tu día positivamente. Identifica tus metas del día y planea tus actividades para lograrlas sin estrés.
  2. Observa cómo reaccionas a los eventos diarios. Si encuentras que reaccionas negativamente a las adversidades y te estresas, haz una pausa y se intencional en identificar tus emociones para que puedas transformarlas positivamente.
  3. No cargues tu día con tareas múltiples porque estudios científicos nos demuestran que es más eficiente realizar actividades individuales. Elimina distracciones (teléfono, email, videos).
  4. Vive dando lo mejor de ti a otros, pero cuidándote a ti. El autocuidado es imperativo para una vida feliz. Se amable contigo mismo y cree en ti. Conócete. Crece. Asegúrate de integrar actividades de recreación diaria.

Creyentes o no, vivamos una vida plena, felices de saber que tenemos todo lo necesario para ser la mejor versión de nosotros mismos. No temamos el mañana porque el presente está aquí para vivirlo bien y disfrutarlo. Vivamos con esa fe y calma, la calma que sobrepasa todo entendimiento, tomando pasos diarios para mejorar nuestras acciones. Lo mejor está por venir. Toma los pasos hoy para encontrar la paz y la calma que te permitirá vivir feliz.

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La psicóloga, Doctora Monica Oganes, tiene oficinas en Miami y Orlando. En los ámbitos de la psicología escolar y la neuropsicología, se dedica a mejorar las vidas de los niños y familias, y al desarrollo de líderes a través de la ciencia emocional y la espiritualidad.

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